sábado, 14 de abril de 2012

En una noche de abril

Dialogando y dialogando
con alguien que no esperaba,
me he puesto a pensar
y he alcanzado conclusiones macabras,
cuyo problema es su veracidad

La vida fluye,
¡que gran descubrimiento!
La vida pasa,
sin pensarselo un momento.

Es un libro de páginas anchas,
poblado con nuestras azañas,
y con nuestros infiernos
que no son más que puro arrepentimiento.

Además de azañas e infiernos en él hay personas
hombres y mujeres especiales
que dejan en nosotros huellas imborrables
y que conforman la historia que tenemos para contarle.

Contarle al mundo nuestra historia
ese es el fin de nuestra vida,
somos narradores o personajes
dentro de un mundo de fantasía.

Hoy he vuelto al cielo
la esencia de aquella chiquilla soñadora ha vuelto,
se ha reencarnado, por un momento
y se me ha aparecido, creo que no es un sueño.

Esta mujer es diferente
pero me ha hablado con tanto cariño y comprensión
que me ha hecho recordar a aquella chica inocente
en todo su esplendor.

Ese cariño es el de la vida,
que me anima a vivir y me hace seguir,
seguir soñando,
ser consciente de que tengo la vida en mis manos
y volver la vista atrás
y darme cuenta de todo lo que me ha pasado.

Fabián Portillo Palma a 14 de abril de 2012.

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