la noche!,
cuando está tranquila
y no hay reproches.
Mi alma se refleja en la oscuridad
y se da cuenta
de lo vacía que está.
Vacía de sueños, anhelos y proyectos,
vacía de voluntad,
la voluntad de hacer bien las cosas
de levantarme cada día
de soñar con un mundo mejor
y de que tú estés cerca mía.
No hay reproches,
luna, tranquila,
no hay reproches.
Luna quédate donde estás
que ya me gustaría a mi disfrutar
de un momento contigo,
nosotros solos, y nadie más
Ese momento que nunca llegará
es el que busco.
Y esperando, esperando
jamás paro de soñar.
Sueño que estas conmigo,
que me sonries
y con solo eso yo ya me animo
No quiero que te vayas
pero a la vez sé que lo nuestro es imposible,
porque no hay camino
ni esperanza en el mañana.
Así que sin más, muy a mi pesar,
te pido que te marches
y que te lleves contigo
cualquier cosa que pueda hacerme recordarte.
¡Adios!, no te lo digo más
¡vete!, y dejame estar
en mi vacío y mi soledad.
Fabián Portillo Palma a 19 de marzo de 2012
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