Con lo fácil que parece, y lo dificil que nos resulta a algunos. Eso es el conflicto al que se deben enfrentar cada día, a cada minuto, a cada segundo, las personas con tartamudez. Aunque a simple vista no parece un problema, y aunque realmente no lo es, pero esto te resta comunicación y confianza, y puede provocarte miedo escénico a hablar.
No hay momento más duro que a la hora de hablar en público...esos segundos, esa voz entrecortada, esa respiración alterada... son momentos bastante duros, sobre todo por la incertidumbre que se crea, tanto en la persona que quiere hablar, como en los oyentes, entre los que se forma un leve murmullo en los primeros momentos, pero que se agrava con el paso de los segundos.
Nadie al que no le haya pasado esto sabe lo que se siente, hay momentos en los que te gustaría hablar como lo hacen tantos, es decir, fluido, mientras que hay otros en los que te aceptas y convives con ello como algo tuyo.
El motivo de este escrito es hacer una pequeña reflexión acerca de un problema que conozco muy bien y que en el film "El discurso del rey" se muestra con toda su crudeza y hace que personas que no le dan importancia y que desprecian a estas personas, es decir a los tartamudos, se conciencien y nos traten, de una vez por todas, como personas que somos y no como, a veces, se nos ha tratado. Ya que nosotros somos tanto o mas inteligentes, valiosos, y buenas personas que los que no padecen dichos "defectos del habla".
Y aquí acaba esta pequeña reflexión acerca de un "problema" que me es familiar, y que con la cual, lo único que espero es que se nos respete y no se nos menosprecie, porque no lo merecemos. Para terminar os dejo una frase pronuncianda durante dicha película:
" El mayor miedo de los tartamudos es volver a empezar" Lionel Logue.
Fabián Portillo Palma a 20 de enero de 2011.
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