domingo, 17 de junio de 2012

La copa de mi sombrero

Déjame pasar por el sendero,
sendero déjame pasar,
ábreme las puertas
y déjame disfrutar.

Que el viento me golpee la nariz,
y así ser capaz de todo sentir,
que el sombrero se marche,
¡Oh! mi sombrero,
que pase de mí, y que se pierda por el agujero.

Dentro estoy
nada es como lo imaginaba
muchos seres de otros allí
esperando para coger del bus la parada.

¡Que desilusión!
soñando que algún día entraría,
y así poder unirme con mi malquerida
¡que desastre!, por Dios, ¡que desastre!

Marcho ya a las montañas,
sabias montañas del norte,
que marcan el incio de la urbe
y el fin del misterio.

La niebla se disipa
y con ella viene la risa,
ya estoy ante ellas
¿me quedo en lo rural o me marcho a la ciudad?

Interrogaciones y exclamaciones,
hay letras y canciones,
suena el movil,
dejo de vivir, ¡esto es el fin!

Adiós señores,
buenos y malos, cultos y estúpidos señores
¡no quiero volver a verlos más!
¡Insisto! todavía poseo libertad

Fabián a 17 de junio de 2012

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